Living Well

A Toda Velocidad La ceguera no puso fin al amor de Carmela Cantisani por las pistas de esquí, o la vida misma. Por Pam Marino El destino trató de frenar a Carmela Cantisani, pero ella se negó, siempre queriendo ir más rápido. Nacida en una granja primitiva en el sur de Italia con una enfermedad ocular degenerativa que la dejaría ciega, Cantisani logró superarse en la vida, pasando a conquistar una nueva cultura e idioma en los EE. UU. y, más adelante, las pistas de esquí, donde reinaría como campeona mundial en esquí alpino. “Me encanta la velocidad. Como no puedo manejar, el esquí es mi mejor opción”, dice Cantisani. Esta mujer de 73 años abandonó el bastón a los 25, prefiriendo los perros guía, ya que estos le permitían caminar con más rapidez.Actualmente vive en Del Mesa Carmel con su esposo, Gilbert Converset, y su perro guía de raza poodle regular, Seymour. Cantisani fue una de cinco hijos; tres nacieron con retinitis pigmentaria, una enfermedad hereditaria que descompone la retina con el tiempo.A los cinco años, a Cantisani y sus hermanos los enviaron a un internado para niños ciegos en Nápoles. Fue traumático separarse de sus padres y de la vida en la granja que tanto amaba, cuenta.“Pero, poco a poco, comencé a crecer y a llevar mi vida como todo el mundo. De una manera u otra, uno se las arregla con lo que tiene”. Cantisani llegó a los EE. UU. con su familia a los 13 años, otro evento traumático, ya que tuvo que aprender un nuevo idioma y en Braille. Era como estar “metida en un tubo oscuro en el que no entiendes nada”, dice. Cantisani terminó yendo a la universidad y más tarde llegó a Monterey para cursar estudios en el Middlebury Institute of International Studies. Dio clases de italiano en el Defense Language Institute. Su mundo se expandió cuando la invitaron al lago Tahoe, donde un grupo enseñaba a personas con discapacidad a esquiar.A Cantisani le fascinó esquiar con un guía entrenado. En dos años, ya ganaba competencias. Ganó tres medallas de oro representando a los EE. UU. en el Campeonato Mundial de Invierno para Personas Discapacitadas en 1986. Ganó dos medallas de bronce en los Juegos Paralímpicos de Invierno de 1988 representando a Italia. Cantisani contó sus triunfos así como sus luchas en la vida, en sus memorias publicadas en 2022, I can see the moon, but not the stars (“Puedo ver la luna, pero no las estrellas”). La inspiración para el título fue una ocasión en que su padre, viendo a Cantisani de pequeña señalar a la luna, expresó esperanza de que pudiera ver. Entonces su madre dijo:“Puede ver la luna, pero nunca podrá ver las estrellas”. Cantisani nunca dejó que su discapacidad la detuviera. “Me considero muy afortunada por muchas razones”, dice. WWW.MONTEREYCOUNTYNOW.COM/LIVINGWELL 27                        €  ‚   € ‚ ‚ ƒ ­         €  ‚  ƒ ƒ „  †  €  €     € ‡ €     €  Spirals and Spirals by the Arch This project was supported, in part by grant number 90SAPG0094-04, from the U.S. Administration for Community Living, Department of Health and Human Services, Washington, D.C. 20201. Grantees undertaking projects under government sponsorship are encouraged to express freely their findings and conclusions. Points of view or opinions do not, therefore, necessarily represent official Administration for Community Living policy.

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